Mi nombre es Leider Lidueña y soy de la comunidad de Tambor.
Conocí los programas de FUNDAEC alrededor de los años 2005 y 2006. Tuve el privilegio de ser uno de los primeros participantes cuando el programa llegó a nuestra comunidad, aquí, en el norte de Córdoba. En Tambor tuve la oportunidad de trabajar, estudiar y participar en el desarrollo del currículo del programa PAS.
Con el tiempo, se abrió para mí una nueva posibilidad: continuar creciendo y avanzar en mi proceso de aprendizaje. El programa me permitió acceder a una Licenciatura en Educación Rural en el Centro Universitario para el Bienestar Rural, en Puerto Tejada, Cauca.
No fue una decisión fácil. En ese momento acababa de graduarme y era muy cercano a mi familia. Alejarme de ellos, dejar mi comunidad y todo lo que conocía fue doloroso. Sin embargo, también entendía que estaba frente a una oportunidad única para seguir adelante y acercarme a mi meta de convertirme en un profesional.
En Puerto Tejada pude continuar mi formación y completar la Licenciatura en Educación Rural. Después regresé a mi comunidad con el propósito de poner en práctica todo lo que había aprendido durante mi carrera. Ese conocimiento me ayudó mucho, no solamente en lo intelectual, sino también en lo espiritual. Mi formación me permitió encontrar un equilibrio entre lo material y lo espiritual, algo que considero muy importante en la sociedad actual.
El impacto que FUNDAEC ha tenido en mi vida personal y familiar ha sido muy positivo. Gracias a esta oportunidad pude convertirme en un profesional y alcanzar una mayor estabilidad económica para mí y para mi familia.
Y no puedo hablar solamente de lo que ha significado para mí. También pienso en la comunidad de Tambor, en todo Tuchín y en las personas que han participado en los programas de FUNDAEC, especialmente en mis amigos. Creo que compartimos una misma visión y una misma convicción: que esto ha sido, verdaderamente, algo maravilloso que ha llegado a nuestras comunidades.
Son comunidades que durante mucho tiempo han sido desatendidas por los gobiernos municipales, comunidades que, de alguna manera, han sido olvidadas. Por eso, esta experiencia ha representado una oportunidad muy importante: la posibilidad de acceder a una educación sin tener que abandonar el lugar donde vivimos, realizar nuestras prácticas aquí mismo, servir a nuestra comunidad y ayudar a enfrentar juntos las dificultades que tenemos.
Para mí, esa es una de las grandes fortalezas de FUNDAEC, y una de las cosas que la diferencia de otras fundaciones en el ámbito educativo.
Si tuviera que definir a FUNDAEC en una sola frase, la definiría como esfuerzo y progreso.
Esfuerzo, porque alcanzar una educación requiere esfuerzo. Y progreso, porque a través de la educación podemos avanzar, salir adelante y construir nuevas posibilidades para nuestras vidas.
También es importante reconocer un acontecimiento muy especial: los 50 años de FUNDAEC. Han sido cinco décadas de aprendizaje, de experiencias y de oportunidades que han llegado a las comunidades de muchas maneras.
Por eso, quiero felicitar a FUNDAEC por estos 50 años y también al programa PSA, su programa insignia, una herramienta educativa que durante los últimos 20 años ha sido esencial para muchas comunidades.
Felicitaciones por estos 50 años. Espero que podamos seguir creciendo.